Archivos para MOMENTOS NUTRICIONALES

La Alimentación Adaptada

La alimentación tradicional es la elección ideal siempre y cuando, además de las calorías necesarias, se aporten todos los nutrientes en las cantidades adecuadas para mantener un buen estado nutritivo. Entre la población anciana no es raro encontrar diferentes situaciones en las que no se cumple este requisito y se hace necesario adaptar la alimentación.

La alimentación adaptada es la que utiliza desayunos, comidas, meriendas o cenas con alguna cualidad ordinaria modificada para adaptarse a las personas que no pueden alimentarse normalmente:

  • Son comidas sin sal ni azúcar pero de sabor intenso y atractivo para personas que han perdido capacidad gustativa.
  • Son comidas que pueden alternarse o mezclarse con platos caseros para enriquecerlos o sustituirlos. Ésta es una buena solución para suplementar nutrientes en dietas monótonas o con menos de 1500 Kcal.
  • Son comidas con textura adaptada, fáciles de masticar (blandas) y tragar (consistencia homogénea) para personas que se atragantan con los líquidos. Deben combinarse con agua gelificada (gelatina) como sustituto del agua.
  • Son comidas microbiológicamente seguras que requieren poca manipulación, fáciles de preparar y de larga caducidad. Indicada para asegurarla alimentación de personas que viven solas y les cuesta hacer la compra o cocinar.

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Alimentación en la Tercera Edad

Las necesidades nutricionales de la población anciana no son las mismas que las del adulto y las consecuencias de la malnutrición son más graves en el primer caso.

En el anciano existe una influencia recíproca entre la malnutrición y la aparición de enfermedades, que conlleva la instauración de un círculo viciosos difícil de romper: enferman más los ancianos desnutridos y se desnutren más los ancianos enfermos.

Esto es debido a que, en períodos de enfermedad, el metabolismo aumenta las demandas de energía y nutrientes hasta un nivel en el que no se pueden satisfacer mediante las reservas del organismo.

Las necesidades energéticas del anciano son menores (por Kg. de peso) que las del adulto. Sin embargo, las necesidades de nutrientes no disminuyen; es más, existen ciertos nutrientes que requieren mayor atención.

LOS PRINCIPALES OBJETIVOS NUTRICIONALES SE CENTRAN EN ASEGURAR EL APORTE ADECUADO DE:

Calorías Para mantener la masa celular y conservar la función de órganos y tejidos; y al mismo tiempo evitar la obesidad abdominal.
Proteínas de alto valor biológico Para frenar, en lo posible, la inevitable pérdida de masa muscular y asegurar el aporte necesario para las épocas en las que aumentan las necesidades (enfermedad).
Calcio y Vitamina D Para conservar el esqueleto. El calcio es el componente mayoritario de los huesos, y la vitamina D mejora su asimilación e incorporación a éstos.
Vitaminas (E y C) y Minerales (Zinc y Selenio) antioxidantes Para prevenir la acumulación de radicales libres, mantener la función del sistema inmune y mejorar la respuesta a las enfermedades. El aporte adecuado de zinc puede resultar difícil de conseguir cuando  la dieta es baja en calorías. Su escasez se relaciona con la disminución de la inmunidad, la mala cicatrización de heridas, la alteración de la percepción de los sabores, la pérdida de apetito y los trastornos oculares.
Vitaminas Grupo B Para reducir el riesgo de formación de coágulos sanguíneos, infartos cerebrales y demencia.
Magnesio Para prevenir alteraciones del metabolismo de la glucosa y conservar la mineralización del esqueleto.
Hierro Para cubrir el aumento de las necesidades que imponen situaciones en las que frecuentemente se encuentra el anciano (enfermedades inflamatorias y digestivas, etc.)
Líquidos Para evitar la deshidratación. A nivel práctico se recomienda consumir unos 8 vasos de agua al día.
Fibra dietética Para asegurar una óptima función gastrointestinal. El consumo de fibra, junto con una ingesta hídrica adecuada, previene el estreñimiento, favorece un mejor control de la glucemia y del colesterol y reduce el riesgo de aparición de divertículos intestinales y algunos tumores digestivos.

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Comportamiento Alimentario del Anciano

Las transformaciones en la composición corporal se traducen, entre otros, en cambios en el funcionamiento del tubo digestivo y del sistema nervioso, lo cual repercute negativamente en los hábitos alimentarios:

  • El interés por la alimentación disminuye en los más ancianos por diversos motivos. La producción de saliva es menor y de peor calidad, suelen faltar dientes y se atrofian las papilas gustativas (dulce o salado). Además, aparecen atragantamientos debidos a la falta de coordinación necesaria para ingerir líquidos.
  • El estómago disminuye su tamaño y flexibilidad, lo que da lugar a saciedad precoz.
  • En el colon el músculo propulsor se atrofia, disminuye la lubricación de las heces y es frecuente el estreñimiento y la aparición de divertículos, que ocasionan molestias intestinales y modifican la selección y restricción de alimentos.
  • Con la edad también disminuye el número de células del sistema nervioso y se altera su funcionamiento. Los movimientos se hacen más lentos y falla el pulso (temblor senil). Estos cambios, a los que se puede sumar la alteración de la memoria y la disminución de la vista, el gusto y el olfato, afectan a la capacidad del anciano de alimentarse por sí mismo y le obligan a modificar sus hábitos alimentarios previos.
  • Todo ello explica que en esta etapa de la vida se elaboren dietas desproporcionadas, desiquilibradas y poco nutritivas, con cierto desorden y monotonía, en lugar de una dieta adecuada.

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Cambios biológicos y necesidades nutricionales

Durante el proceso de envejecimiento, la multiplicación celular se hace progresivamente más lenta y muchas de las células que se pierden no son sustituidas. Este proceso repercute de forma desigual, tanto en el tamaño y funcionamiento (metabolismo) de los distintos órganos y tejidos, como en las necesidades nutricionales del anciano.

A partir de los 60 años disminuye progresivamente la talla y el peso, principalmente a expensas de la masa muscular (sarcopenia) y ósea (osteoporosis). la grasa corporal se redistribuye, disminuyendo el tejido adiposo subcutáneo (adelgazan brazos y piernas) y aumentando el tejido graso abdominal (obesidad abdominal).

Con la edad, conforme disminuye la masa muscular y la actividad física, desciende el consumo energético en reposo (energía de mantenimiento). Sin embargo, esto no significa que el anciano no necesite alimentarse sino todo lo contrario, ya que “vive al día” en lo que a energía y nutrientes se refiere.

Por un lado, el intestino se reduce en tamaño y sólo es capaz de absorber energía y nutrientes para cubrir las necesidades a corto plazo.

Por otro, la masa corporal de reserva se hace progresivamente más escasa, y si no se aportan alimentos para hacer frente a las demandas, se consumirán los propios tejidos.

Como consecuencia, el anciano se adapta a la escasez de energía o nutrientes, pierde peso con facilidad y le cuesta recuperarlo. por eso, el peso recomendado para los ancianos es mayor que para otros adultos jóvenes de la misma talla.

Otra característica de la vejez es la pérdida de agua corporal. Desde el nacimiento se va perdiendo agua paulatinamente, de forma que al llegar a la ancianidad, el contenido de agua es el mínimo aceptable para mantener el funcionamiento del organismo. A esta circunstancia se suele sumar la alteración del mecanismo de la sed, lo que hace necesario vigilar la cantidad de líquido que consumen las personas mayores.

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Envejecemos todos de la misma forma?

En la mayoría de los países se suele clasificar, de forma arbitraria, a una persona como mayor a partir de los 65 años. Sin embargo, este criterio resulta demasiado simple porque hay muchos tipos de ancianos. Los hay que gozan de buena salud, son autosuficientes y capaces de alimentarse por sí mismos. Otros que pierden capacidad funcional y presentan dificultades para realizar tareas como hacer la compra, preparar la comida o desplazarse de un lugar a otro. Y en último término, hay ancianos frágiles que dependen completamente de los demás y enferman con facilidad.

Después de la jubilación, unas personas pierden poder adquisitivo mientras otras conservan su capacidad económica.

Hay ancianos que están solos, los hay que viven en residencias y otros que conservan intactos los lazos familiares.

La pérdida de juventud, de autonomía o de la posición social exige un proceso de aceptación personal: mientras que hay personas reaccionan negativamente ante los cambios y son incapaces de adaptarse o se deprimen, otras adecuan de forma positiva sus hábitos y estilo de vida a esta etapa vital.

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Por qué nos hacemos mayores?

El envejecimiento es un proceso biológico natural. Un proceso que depende principalmente del paso del tiempo y la herencia, pero que puede modificarse por factores externos como la nutrición, las enfermedades y la situación social y económica.

Con el envejecimiento se van perdiendo capacidades biológicas, psíquicas y socioculturales que repercutirán en las necesidades nutricionales y en los hábitos alimentarios.

El paso del tiempo y la genética no son modificables, pero sí lo es la forma de envejecer. Para ello es conveniente mantener la actividad física y psíquica y prevenir problemas nutricionales adaptada a las especiales necesidades del anciano.

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Nutrición en la Menopausia

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Alternativas al Tratamiento Hormonal Sustitutivo

Las principales causas que impulsan a la mujer con menopausia a buscar tratamiento son síntomas como los sofocos, la pérdida de la firmeza de la piel o la osteoporosis. Aunque la sustitución hormonal es muy efectiva en estas tres áreas, no está exenta de riesgos. Por eso, muchas mujeres buscan alternativas al THS. Estas opciones no son excluyentes sino que se complementan entre sí e incluyen una dieta adaptada a las necesidades concretas de esta etapa de la vida, la adopción de unos hábitos de vida más saludables y el consumo de Isoflavonas de soja.

ALTERNATIVAS PARA PREVENIR Y TRATAR LA OSTEOPOROSIS

El Calcio, componente esencial de los huesos, se mantiene gracias al que se aporta con la dieta. La cantidad de calcio necesaria para mantener unos huesos resistentes está cifrada en unos 1.500mg de calcio/día.

- Medidas preventivas no farmacológicas

  • Cambios en la alimentación.
  • Programas de ejercicio físico.
  • Mejora del entorno social.
  • Superación de hábitos perjudiciales.
  • Consumo regular de Isoflavonas de la Soja.

Para alcanzar esta cantidad es necesario consumir una dieta rica en lácteos y, en la mayoría de los casos, alimentos enriquecidos o fortificados con calcio, suplementos de Calcio (comprimidos o sobres).

la vitaminas D favorece la absorción del calcio de la dieta y ayuda a depositarlo en el hueso. Por eso la vitamina D es tan importante como el calcio para mantener la fortaleza de los huesos.

Los huesos se fortalecen con el uso mientras que la inactividad aumenta la pérdida de calcio que se produce tras la menopausia. El ejercicio en gravedad (fuera del agua), realizado al menos durante 20 minutos al día, disminuye la pérdida de calcio del hueso.

Ciertos medicamentos (alendronato, risendronato, tamoxifeno, raloxifeno y los análogos de PTH) pueden prevenir o tratar la osteoporosis en ciertas mujeres con un riesgo elevado de fracturas.

ALTERNATIVAS DE PROTECCIÓN CARDIOVASCULAR

El abandono del tabaco es el cambio más transcendente que una mujer puede puede hacer para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Para regular el colesterol sanguíneo y prevenir las enfermedades cardiovasculares es fundamental realizar una dieta baja en grasas saturadas (baja en grasas sólidas a temperatura ambiente y grasas lácteas) y equilibrada en ácidos grasos Omega 3 y 6. Si la dieta no es suficiente, es conveniente consultar al médico sobre la conveniencia o no de utilizar medicamentos que reducen el colesterol sanguíneo (estatinas, ezetol, fibratos, resinas).

ISOFLAVONAS

Las Isoflavonas son sustancias contenidas principalmente en la soja que, una vez ingeridas y absorbidas, ejercen en el organismo un efecto similar a los estrógenos pero sin sus inconvenientes. Las Isoflavonas son capaces, de disminuir los síntomas menopáusicos, mejorar el perfil lipídico, reducir el riesgo cardiovascular y prevenir o mejorar la osteoporosis. Aunque inicialmente estas sustancias despertaron interés por su acción estrogénica, sus efectos van más allá. Los efectos no estrogénicos incluyen actividad antioxidante y antitumoral.

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Tratamiento Hormonal Sustitutivo (THS)

Es el término utilizado para referirse a la administración de hormonas que el organismo producía y en un momento dado deja de producir. El THS en la menopausia consiste en la administración de las hormonas propias del ovario en un intento de controlar los síntomas menopáusicos, por un lado , por otro, de frenar el deterioro de la salud asociado a la etapa post-menopáusica.

La mejor solución para controlar los sofocos, la sequedad vaginal y las infecciones urinarias es la administración de estrógenos. El problema de la utilización aislada de estrógenos (sin progestágenos) es que aumenta la probabilidad de padecer cáncer de endometrio. Para evitarlo, el THS debe combinar estrógenos con progestágenos. La única excepción al tratamiento combinado son las mujeres a las que, por algún motivo, se les ha extirpado el útero y carecen de endometrio.

Para las mujeres con síntomas menopáusicos, las ventajas del THS a corto plazo (los cinco primeros años) superan los inconvenientes. Sin embargo a partir del quinto año, los riesgos del THS superan los beneficios. Los resultados de dos grandes estudios científicos (WHI y HERS) apuntan que la única ventaja del THS a largo plazo es la prevención de la osteoporosis y las facturas que se producen por la misma.

A partir del quinto año de tratamiento con estrógenos se favorece la aparición de coágulos sanguíneos en las piernas y/o el pulmón (tromboembolismos); a partir del primer año de tratamiento combinado de estrógenos con progestágenos crecen las enfermedades cerebrovasculares (angina de pecho e infarto de miocardio). Por si esto fuera poco, a partir del quinto año de tratamiento combinado de estrógenos con progestágenos aumenta el riesgo de cáncer de mama.

SITUACIONES ASOCIADAS A LA MENOPAUSIA

MEJORAN CON TRATAMIENTO HORMONAL?

Sofocos, sudores nocturnos, palpitaciones
Tristeza, irritabilidad, inseguridad En algunos casos
Sequedad vaginal, infecciones urinarias
Incontinencia urinaria No
Desinterés sexual En algunos casos
Osteoporosis y fracturas osteoporóticas
Enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares Es posible
Pérdida de memoria, concentración y demencia No
Cáncer de colon
Obesidad abdominal Parcialmente

Por todo lo anterior, las principales sociedades científicas sólo recomiendan el THS a corto plazo para el control de los síntomas menopáusicos.

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Después de la Menopausia, una larga etapa en la vida de la mujer.

En los últimos 100 años ha aumentado considerablemente la longevidad y, sin embargo, la edad de la menopausia ha permanecido estable entorno a los 45-51 años. Una mujer de finales del siglo XIX tenía una esperanza de vida que apenas excedía los 50 años. En la actualidad, las mujeres de los países desarrollados tienen una esperanza de vida de más de 80 años. Esto significa que el tiempo que una mujer puede vivir después de la menopausia supera los 30 años, lo que equivale a un tercio de su vida.

La mujer ha logrado vivir más y, lógicamente, aspira también a vivir mejor. Sin embargo, en la menopausia se producen una serie de cambios físicos, debidos unos al cese de la función ovárica y, otros al envejecimiento que repercuten en su estado de salud y calidad de vida.

SÍNTOMAS MENOPÁUSICOS

Con la menopausia disminuyen los estrógenos y una de sus primeras consecuencias es la aparición de sofocos que generalmente se acompañan de sudores y palpitaciones. Los sofocos se dan con más frecuencia por la noche y pueden alterar el sueño. Por eso, muchas mujeres tienen síntomas relacionados con la falta de sueño como cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y cambios de humor. Otras consecuencias directas de la pérdida de estrógenos son la sequedad vaginal y las molestias urinarias como dolor e infecciones e incluso desmotivación sexual.

DETERIORO DE LA SALUD

A partir de los 55-60 años se producen una serie de cambios en el funcionamiento y la composición corporal en los que intervienen, en proporción variable, tanto la falta de estrógenos como la edad. Tras la menopausia, la mujer sufre con más frecuencia problemas como la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares (ACV), demencia, cáncer de intestino grueso (colon), obesidad abdominal y enfermedades relacionadas (diabetes, hipertensión arterial…).

CAMBIOS EN EL ENTORNO SOCIOCULTURAL

La menopausia coincide con otros acontecimientos importantes en la vida de la mujer: los hijos se independizan, se producen cambios en su imagen corporal, puede modificarse su situación económica, etc. Todas estas circunstancias, sumadas a los síntomas menopáusicos, son responsables de la inestabilidad emocional que sufren muchas mujeres a partir de los 50 años.

Ninguno de éstos debe considerarse como una enfermedad, sino como una etapa en la vida de la mujer que necesita de un nuevo enfoque socio-cultural. Con la suficiente información, y desarrollando o descubriendo capacidades, la tristeza y sus síntomas acompañantes pueden minimizarse.

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Transición Perimenopáusica

Durante la edad fértil, el ovario de la mujer produce hormonas y óvulos, que si son fecundados, darán origen a un embarazo. En este periodo, cerebro y ovario mantienen una relación de influencia recíproca perfectamente sincronizada a través de sus respectivas hormonas. La consecuencia de esta sincronización es una ovulación periódica, y si no hay embarazo, una menstruación a intervalos regulares.

Alrededor de los 50 años, llega un momento en que cesa definitivamente la función ovárica y desaparece la menstruación. A este momento se le denomina menopausia. La fecha concreta en que se produce es difícil de determinar: sólo se podrá establecer a posteriori, transcurridos 12 meses de la última menstruación.

La perimenopausia (climaterio) comprende un período entre 2-8 años antes y un año después de la última menstruación. Esta etapa se caracteriza por un deterioro progresivo de la comunicación entre el ovario y el cerebro que se materializa en ovulaciones, producción hormonal y menstruación irregulares y poco predecibles.

Antes de la menopausia el ovario fabrica dos tipos de hormonas femeninas: estrógenos y progesterona. Tras la menopausia, cambia el origen de los estrógenos producidos en el organismo. La mayor parte proviene ahora de la actividad del tejido adiposo. Esto, que podría suponer una ventaja para las mujeres obesas, no es tal, porque bajo en flujo continuo de los estrógenos, el endometrio (capa interna del útero) crece y corre el riesgo de transformarse en canceroso. Si durante la edad fértil la progesterona contrarrestaba el efecto de los estrógenos sobre el endometrio, en la menopausia este efecto protector desaparece.

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La Menopausia, consecuencia de la evolución humana.

Los animales hembras se reproducen, generalmente, durante toda la vida. Sin embargo, en la especie humana no es así; la mujer se vuelve estéril mucho antes de envejecer. La selección natural ha conseguido esta característica exclusiva que denominamos menopausia, que implica el cese definitivo de la menstruación a una edad en la que queda mucha vida por delante. Qué ventajas pudo tener la menopausia para la evolución de la especie humana?

Los primeros homínidos necesitaron criar muchos descendientes para poder perpetuarse sobre la tierra en condiciones ambientales desfavorables. Según una hipótesis, la menopausia surgió como un mecanismo para que las madres ayudaran a sus hijas a sacar adelante a sus nietos. Las mujeres que así invirtieron sus energías y su tiempo tuvieron, a la larga, más descendientes que las parieron hijos tardíos a cambio de no cuidar niños ajenos.

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Nutrición en la Edad Adulta

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Nutrición Junior

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Nutrición Infantil

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Dieta Modelo y Dieta Personalizada

Un adulto tipo es capaz de satisfacer sus necesidades nutritivas y gozas de buena salud, con dietas de muy diversa composición en términos de alimentos, siempre y cuando sepa realizar las elecciones adecuadas. Para un adulto tipo (varón de 70kg de peso) que lleve una vida medianamente activa, la dieta mediterránea tradicional es la mejor elección. Sin embargo, existen situaciones en la vida en las que conviene alterar la relación calorías/nutrientes de la dieta tradicional. Entre ellas destacan: las edades extremas, el entrenamiento físico, una vida excesivamente sedentaria, una constitución menuda, la obesidad…

Por desgracia, en nuestra sociedad se está perdiendo la cultura culinaria tradicional y cada vez se encuentran más personas que no saben combinar alimentos tradicionales para elaborar una dieta a la medida de sus necesidades o la de sus familias. Otras muchas, aún sabiendo, no ponen en práctica sus conocimientos. para estos casos y para los que resulta muy difícil elaborar la mejor dieta utilizando sólo alimentos tradicionales, una buena solución es introducir en la dieta una nueve generación de alimentos. productos alimenticios con alguna cualidad ordinaria modificada, ya sea la textura, el sabor, la densidad calórica, o la cantidad y calidad de sus nutrientes.

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Necesidades Nutricionales e Ingestas Dietéticas Recomendadas

Las recomendaciones dietéticas (ingestas dietéticas recomendadas) para adultos tienen como principal objetivo controlar el riesgo de aquellas enfermedades degenerativas relacionadas con el paso del tiempo (cardiovasculares, diabetes mellitus, obesidad…).

Estas recomendaciones coinciden con las cantidades de energía y nutrientes que se saben adecuadas (necesidades nutricionales) para alcanzar y/o mantener una composición corporal próxima al ideal, evitar la oclusión de las arterias y mejorar la calidad nutritiva de la dieta:

PARA CONTROLAR EL AUMENTO DE GRASAS Y LA PÉRDIDA DE PROTEÍNAS CORPORALES

- Energía para un peso adecuado: El primer paso para controlar el exceso de grasa corporal es intentar que el peso real de una persona no sobrepase su peso ideal (adecuado).

Predecir el gasto energético de una persona que estuviera en su peso ideal, en ayunas y en reposo (gasto metabólico basal ideal ideal) es relativamente sencillo.

Por el contrario, estimar lo que una persona gasta como consecuencia de su actividad física es complejo pues hay que contar, no sólo con el ejercicio, sino también con la postura, gesticulación, las veces que se levanta, el tiempo que permanece de pie… La mejor prueba de que la energía que se ingresa con la dieta es igual ala que el organismo gasta es el mantenimiento del peso.

- Equilibrio entre carbohidratos y lípidos: La proporción de grasa corporal depende no sólo de la cantidad de calorías consumidas sino también de su procedencia. para mantener la proporción de grasa corporal en límites adecuados, será necesario aportar con la dieta mayor cantidad de carbohidratos (>50%) que de lípidos (<35%). Los carbohidratos deben representar un mayor porcentaje porque:

  • Son la principal fuente de energía para la mayoría de las células.
  • La reserva corporal de carbohidratos es escasa (<1% del peso).
  • Si faltan carbohidratos, el organismo humano los obtendrá de las proteínas que forman los músculos pero nunca de las reservas de grasa.

- Equilibrio entre proteína animal y vegetal: Para mantener las proteínas corporales, no se suele necesitar más de un 7-10% del valor calórico total de una dieta en forma de proteínas, siempre que éstas estén bien elegidas (50% animal y 50% vegetal). Consumir más proteína no tiene ninguna ventaja, pues el organismo humano no dispone de tejidos donde almacenar proteínas sobrantes. Sin embargo, como la dieta tradicional suele contener muchas más proteínas de las necesarias, se recomienda aportar como tales un 15% del valor calórico de la dieta.

PARA EVITAR ENFERMEDADES ARTERIALES

- Equilibrio entre grasas y aceites: El consumo de más del 10% de las calorías de la dieta en forma de grasas (lípidos sólidos a temperatura ambiente) favorece las enfermedades arteriales oclusivas (trombosis e infartos).

Este tipo de lípidos se encuentra principalmente en las grasas de origen industrial (margarinas, palma, palmiste) y en las procedentes de animales rumiantes.

El consumo del 10% de las calorías d la dieta en forma de aceites (lípidos líquidos a temperatura ambiente) protegen de las enfermedades oclusivas, pero si son muy líquidos (consistencia más próxima al agua) favorece las hemorragias. Entre éstos últimos se encuentran principalmente los aceites de semillas y de pescados.

Los aceites monoinsaturados (líquidos pero espesos) como los de oliva o del cerdo bellotero ibérico protegen de cualquier tipo de enfermedades cardiovasculares. Se recomienda aumentar su consumo (siempre que sea posible) hasta el 15% de las calorías de la dieta.

PARA MEJORAR LA CALIDAD NUTRITIVA DE LA DIETA

Según demuestran diversos estudios, muchos adultos no satisfacen adecuadamente sus necesidades nutritivas. Los mismos estudios nos enseñan que si la dieta es rica en calcio, automáticamente lo será en fósforo, si contiene la cantidad necesaria de vitaminas A, B1, Riboflavina, Niacina y C, lo más probable es que también sea suficiente en las otras vitaminas y en minerales. La excepción son las dietas vegetarianas que suelen ser deficientes en B12 y hierro; y las personas que no se exponen al sol que necesitan aportes extras de Vitamina D.

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Por qué es Perjudicial Comer en Exceso?

La coincidencia temporal entre el exceso de alimentos, la vida sedentaria y la aparición de nuevos hábitos alimentarios no es casual, sino que tiene su explicación en el fracaso del tejido graso.

Hubo un tiempo en el que el organismo de los animales tuvo que adaptarse a la escasez. El hombre desarrolló entonces un sofisticado tejido graso que le permitió consumir calorías en exceso y almacenarlas evitando posibles daños a los tejidos no-grasos y disponer de la energía, previamente acumulada, en épocas de necesidad (hambruna).

Cierta cantidad de grasa corporal es imprescindible para un buen funcionamiento físico y psíquico, para resistir al ayuno y hacer frente a enfermedades agudas (traumatismos, infecciones…)

Sin embargo, el gusto actual por alimentos hiper-energéticos (muy ricos en grasas) es capaz de desbordar la capacidad de almacenaje y alterar el normal funcionamiento de órganos y sistemas.

Si en un momento dado, el consumo acumulado de energía llega a superar la capacidad de los adipocitos subcutáneos, éstos se verán obligados a aumentar de tamaño y dividirse. Si el flujo de energía continúa, las posibilidades de adaptación del tejido graso se agotan, y si es excesivamente intenso, no llegan a desarrollarse.

Entonces el adipocito, antes de explotar, deja de acumular y las moléculas de grasa que no le caben se ven obligadas a buscar otro tejido que las cobije. Las grasas sobrantes acudirán primero al tejido graso visceral y cuando su capacidad también se agote, cosa que ocurre pronto, acudirán al hígado y a otros tejidos (corazón, músculo esquelético, páncreas) donde provocarán daños, en muchos casos irreparables.

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El Mal de la Abundancia y su Paradoja

Hace relativamente poco tiempo, el hombre comía lo que podía según las circunstancias, la época del año e incluso la hora del día. En general, la alimentación era monótona y en muchos casos insuficiente para hacer frente a una intensa actividad física. La mayor parte de las enfermedades relacionadas con las desnutrición y la escasez de alimentos.

En los últimos 150 años, el panorama ha cambiado radicalmente. El desarrollo tecnológico ha permitido disponer, sin esfuerzo y en cualquier momento, de gran variedad y cantidad de alimentos. Este acceso prácticamente ilimitado a la comida ha permitido disminuir la mortalidad infantil y aumentar la longevidad de la población, pero también ha traído importantes cambios sociológicos como la menor dedicación a la cocina, una vida más sedentaria (telecomunicaciones, vehículos de transporte, etc.) y la globalización de la alimentación.

Factores todos ellos que favorecen la sobrealimentación, la obesidad y la aparición prematura de enfermedades relacionadas con la edad como la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial o el aumento del colesterol sanguíneo entre otras. En las sociedades tecnológicamente avanzadas, los refrescos azucarados, aperitivos envasados, bollería industrial, fast-food y platos precocinados van ganando terreno a la cocina tradicional.

Este tipo de alimentos son ricos en calorías pero parcos en nutrientes; satisfacen las necesidades energéticas, pero no las nutritivas. Por el contrario, alimentos ricos en nutrientes y de baja densidad energética como sin las frutas, las verduras y hortalizas cada vez se consumen menos. Por eso, se da la paradoja de que en la sociedad de la abundancia un individuo puede estar bien alimentado, pues no le faltarán calorías, pero mal nutrido porque la faltarán nutrientes indispensables.

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Cambios Biológicos y Necesidades Nutricionales

La madurez es la etapa de la vida comprendida entre el final de la adolescencia y el comienzo de la vejez. Desde un punto de vista cronológico, un individuo adulto es aquel que se encuentra entre los 20 y los 65 años de edad.

Sin embargo, los límites biológicos no son tan precisos, dependen más de la composición corporal que de la edad de las personas.

EQUILIBRIO IDEAL EN LA COMPOSICIÓN CORPORAL DEL ADULTO TIPO

NUTRIMENTO MUJER
(%peso corporal)
VARÓN
(% peso corporal)
Masa grasa   25% 16%
  Carbohidratos <1% <1%
Masa grasa Proteínas 15% 16%
(libre de grasa) Minerales 5% 6%
  Agua 57% 62%

Los cambios biológicos que acompañan a la madurez se producen con mayor lentitud que en otras etapas de la vida. Desde el nacimiento hasta el final de la adolescencia, el ser humano aumenta su masa corporal con rapidez, mientras que a partir de los 20-30 años comienza un lento proceso de pérdida de masa magra (músculo principalmente) y un aumento de la masa grasa. Al llegar a la vejez extrema, merman en paralelo tanto la masa grasa como la masa magra (libre de grasa).

Este proceso se ve acompañado, en la edad adulta, de una reducción progresiva del gasto energético, debido a tres factores: la pérdida de músculo esquelético, la utilización más eficiente de la energía que aportan los alimentos y la disminución, espontánea y programada de la actividad física.

Ante esta circunstancia, si la persona adulta no disminuye las calorías de su dieta, aumentará de peso a expensas, principalmente, de su masa grasa.

Loa habitual es que con el paso del tiempo, una persona de vida sedentaria aumente la cantidad de grasa corporal y que este aumento se localice preferentemente en el interior del abdomen (grasa visceral). Al ganar peso también aumenta algo la masa magra pero en mucha menor proporción que la de grasa. Mientras la cantidad máxima de masa magra está limitada, la de grasa puede llegar a cantidades insospechadas. Es por eso que la cantidad de grasa corporal explica la mayor parte de la diferencia entre el peso de cada persona.

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